A dependencias del Laboratorio de Conservación y Documentación de Colecciones de la Patagonia, perteneciente a la carrera de Arqueología de la Universidad Austral sede Puerto Montt, llegó una colección de más de 2 mil piezas del sitio arqueológico Monte Verde.
Simón Sierralta, académico de Arqueología y coordinador del equipo que ejecutó el proyecto de restitución e instalación de esta colección en la capital regional provenientes desde la UACh Valdivia, comentó que las piezas corresponden a excavaciones efectuadas en el sitio Monte Verde -ubicado a 35 kilómetros al sur de Puerto Montt- desde fines de los años 70.
Explicó que lo más significativo es que «permitieron discutir lo que se pensaba hasta esa época sobre la antigüedad del poblamiento americano)”.
En ese sentido, detalló que aunque la colección incluye piezas de diversas épocas, el conjunto principal de hallazgos ha sido datado en 14.500 años de antigüedad.
Una vez en Puerto Montt las piezas entraron en un proceso de preparación, tratamiento, inventario y estabilización, explicó Sierralta, producto del cambio de ambiente del que fueron objeto.
Para ello se habilitó un espacio donde permanecerán hasta diciembre, para luego ser instaladas en el sitio habilitado para este fin en el Laboratorio de Conservación.
Marcelo Godoy, encargado de Gestión y Vinculación de la Dirección Museológica UACh, subrayó la importancia que esta colección, una de las más relevantes del mundo, retorne a su territorio original. Al mismo tiempo, destacó el papel crucial de la universidad desde el descubrimiento del sitio en 1976, cuando la familia Barría se acercó a la institución para compartir las piezas encontradas allí.
En aquellos años, recordó, que “un joven arqueólogo y antropólogo, Tom Dillehay”, quien trabajaba en el museo histórico, abrió la posibilidad de que se conociera el sitio y con ello se lograra consolidar el material que llegó ayer en un 100% a Puerto Montt, sumado al archivo documental que aportó a la universidad.
Sobre el tiempo que permaneció en Valdivia, comentó que esta colección se fue gestando desde fines de los 70’, pero en 2006 se concretó el traslado de las piezas que estaban en Estados Unidos. “Podemos decir que la colección Monte Verde cumple 20 años en Chile, un periodo que coincide con el arduo trabajo que hemos dedicado a su conservación y a la preparación de su vuelta a casa, a su territorio”.
Por su parte, Sierralta describió que la mayoría de estos elementos corresponden a madera, a huesos de animales extintos -incluye la defensa de los gonfoterios, como colmillos-, así como elementos líticos (piedras), muestras botánicas (restos de plantas) y de sedimento, además de la pisada de un humano, probablemente de un niño.
