Hace justos diez años, el volcán Calbuco vivió su última erupción, específicamente a partir de las 17:50 horas del miércoles 22 de abril de 2015. Según señalaron diversas voces consultadas a una década de la emergencia, la preocupación está puesta en lo que sucede en las zonas de riesgo del macizo cordillerano.
Álvaro Amigo, jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica de Sernageomin, sostuvo que si bien se encuentra en un estado estable, con escasa actividad sísmica —lo que indica un “período de calma, ya que no se observan signos de deformación ni fumarolas, lo que confirma la baja productividad sísmica en este momento”—, se debe considerar que subió en el ránking de riesgo volcánico de esta entidad.
De hecho, se ubica en el segundo lugar, sólo por debajo del Villarrica: “Esta reevaluación responde a su historial eruptivo reciente y al impacto potencial, ahora más claramente documentado gracias a los mapas geológicos y de peligros actualizados”.
Además, expresó, la alta densidad poblacional en las áreas circundantes refuerza la clasificación del Calbuco como uno de los volcanes de mayor riesgo en el país. “No obstante, tal como nos dejó la lección del 2015, el volcán puede reactivarse en cosa de horas, por lo tanto, es clave estar siempre preparados ante un evento repentino”, dijo.
Por su parte, David Quiroz, director regional (S) del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), recordó que fue una erupción “anormal”, producto de la rapidez y escala de energía que generó este volcán de 2.003 metros de altura y ubicado entre Puerto Montt y Puerto Varas.
En efecto, siete días antes, representantes de Sernageomin, del municipio de Puerto Montt, Gobierno Regional y la entonces Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) realizaron una exposición con la finalidad de preparar a la población ante una eventual erupción del Calbuco.
En dicha jornada, las autoridades precisaron a la población que el volcán estaba en calma, que no había antecedentes acerca de movimientos telúricos en el entorno del macizo, por lo que la preocupación radicaba en informar a los vecinos acerca de cuáles eran las vías de evacuación y las zonas de seguridad en caso de erupción.
También detallaron que, aparte de la ciudad satélite, existía preocupación respecto de lo que pudiera suceder en Ensenada y Colonia Río Sur (Puerto Varas), Correntoso, Lago Chapo y Chamiza (Puerto Montt).
Pero el 22 de abril la situación fue distinta y su proceso de erupción partió a las 15:11 horas, aunque no se advertía en un primer momento una posible erupción.
El alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, sostuvo que como legado se tiene que contar con equipos y con planes de emergencia para estar siempre preparados para enfrentar un suceso de estas características, por lo que se debe seguir avanzando en la actualización de los planes de emergencia y en la conformación de departamentos de seguridad más sólidos.
Para el jefe comunal, se hace indispensable disponer de un área metropolitana para que regule la relación entre Puerto Montt y Puerto Varas fuera de sus límites urbanos y dentro de las esferas rurales.
Pero también, afirmó, se tiene que marchar hacia la elaboración de un plan intercomunal, como el que partió en 2018 en tiempos en que era secretario regional ministerial (seremi) de Vivienda, pero que luego “no avanzó”.
Por lo demás, apuntó, esta facultad fue transferida a los gobiernos regionales, donde tampoco progresó en la administración anterior (Patricio Vallespín), la cual busca regular las zonas de resguardo y evitar las construcciones en sitios de peligro, como las erupciones volcánicas. Por lo mismo, espera que bajo el gobierno regional de Alejandro Santana se materialice este proyecto.
En la misma línea, Tomás Gárate, alcalde de Puerto Varas, reflexionó sobre que “Chile debe parar de reaccionar y tiene que prevenir”. En dicho contexto recordó que los efectos de esta erupción fueron “devastadores” en zonas rurales ubicadas en el sector oriente de Puerto Varas.
Por lo mismo, afirmó que en una comuna que presenta una serie de riesgos, como los volcánicos, así como de incendios, aluviones e inundaciones, que podrían ser más severos producto del cambio climático, “debemos prepararnos”.
Para ello, contó que crearon la Oficina de Gestión de Riesgo y Desastre, con la cual buscan adoptar medidas que apunten al resguardo de la vida de los vecinos.
Gárate manifestó que el municipio no está en contra de que las personas vivan en zonas rurales, pero no “en cualquier parte”. Sin embargo, plantea que “hemos visto parcelaciones en zonas de riesgo volcánico”.
De ahí que Gárate advierta que “existe un riesgo latente que frente a una nueva erupción del volcán Calbuco o del Osorno habrá afectaciones a las personas”.
Es por ello que calificó de urgente el generar nuevas herramientas para mejorar la planificación, como la elaboración de un plan regional de ordenamiento territorial, dado que es la herramienta con la que cuentan para prevenir estas situaciones.
Fuente: https://www.soychile.cl/puerto-montt/sociedad/2025/04/22/903156/erupcion-volcan-calbuco-10-anos.html
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