Mañana se estrena la cinta de Benedict Cumberbatch y Olivia Colman que retrata, con ironía, los problemas de pareja.
No hay matrimonio que no haya tenido problemas o crisis. Pero siempre será distinta la manera en que eso es abordado. Y la ficción también lo demuestra de diversas formas. Una de ellas es llevar la comedia romántica casi al borde contrario, con ironía y humor, lo que justamente trae la película ‘Los Roses’, protagonizada por Benedict Cumberbath y Olivia Colman, dirigida por el director Jay Roach y que este jueves se estrenará en las salas nacionales.
La cinta está basada en la novela de Warren Adler, ‘La guerra de los Rose’, que en 1989 fue llevada al cine por Danny DeVito y protagonizada por Michael Douglas y Kathleen Turner. La trama de un matrimonio acomodado, de buena situación, una relación estable, pero que lentamente comienza a resquebrajarse cuando, de cierta manera, las posiciones más tradicionales comienzan a invertirse.
La carrera profesional de Theo (Cumberbath) como arquitecto comienza a caer en un espiral decadente cuando lo despiden, mientras Ivy (Colman), por el contrario, logra consolidar su posición y se le abren puertas para nuevas oportunidades laborales como chef. En medio, estalla lo que comienza como una crisis que no se sabe muy bien hasta donde podrá llegar y qué tanto sacará de quicio a uno y otro.
Esa es, al menos, la premisa que Roach asegura plantearon de manera diferente a la versión de 1989. «En la película de Danny los miembros de esa pareja se enfrentan entre ellos desde muy temprano. Gran parte de la diversión de esa película radica en ver cómo van a destruirse mutuamente y cuánto va a tardar en suceder eso. Nuestra película no trata sobre cómo se van a destruir mutuamente, sino si lo van a hacer o no», relata en una entrevista compartida a este medio.
En ese sentido, Roach indica que en esta versión, los protagonistas deben encontrar si todavía existe ese «pegamento» que los mantiene como pareja. «También es una comedia de divorcio, de ver cuán despiadada y deliciosamente se atacan entre ellos, pero una y otra vez vuelven a intentarlo, y a lo largo de toda esa autodestrucción uno se pregunta: ¿y si aún lo logran?».
La cinta, también, intenta tener toques modernos adaptados a los tiempos actuales. Por ejemplo, ambos se disputan la casa que Theo diseñó y que tiene una voz propia, casi como si fuera un HAL, el personaje de ‘2001: Odisea del espacio’. «La ironía es que termina siendo un factor en la destrucción de su matrimonio porque invierten demasiado en ella. Se aferran demasiado a ella como si fuera la solución a todo», asegura.
Respecto a la actuación de ambos -dos de los actores británicos más destacados del último tiempo-, apunta que «adoro el ingenio británico y estos dos están en la cúspide de ese humor. Olivia es desopilante y el Theo de Benedict parece un personaje de Peter Sellers. Hacen que parezca tan fácil. Pero ser gracioso es tan difícil. Sin embargo, a ellos les sale de forma tan natural, es como un sexto sentido».
En el fondo, la película no es solo una crisis matrimonial, sino también una definición de las identidades de cada uno. «En el fondo, es una tragedia… casi shakesperiana. De alguna manera, son amantes desafortunados, incluso después de 10 años de matrimonio (…) Theo pasa de ser muy arrogante, seguro de sí mismo y divertido, a perder la chispa y entra en crisis. Ivy, que ha reprimido una parte de su vida -casi de forma subconsciente- al dedicarse a criar a sus hijos y dejar de lado sus ambiciones profesionales, como tener su propio restaurante, de pronto se le presenta una oportunidad de éxito. Recupera una buena dosis de magia que quizá ni siquiera sabía que tenía. Y justo en ese momento, se dan cuenta que tal vez comunicarse como lo hacían antes, quizás ya no funcione como hasta ahora».
Fuente: https://www.soychile.cl/santiago/espectaculos/2025/08/27/918969/los-roses-satira-matrimonio-crisis.html
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